Daniela comenzó su camino en la sostenibilidad en 2015. Estudió Relaciones Internacionales con la idea de dedicarse al servicio público diplomático, pero a mitad de la carrera atravesó un momento de cuestionamiento personal y profesional que terminaría cambiando su rumbo.
Durante sus prácticas en organizaciones y consultoras participó en un proyecto de investigación sobre miel de melipona. El trabajo de campo en comunidades de Quintana Roo y Yucatán marcó un punto de inflexión: decidió mudarse de Guadalajara a Quintana Roo y fundar Maya Bacab, una empresa dedicada a la producción y comercialización de miel melipona y productos de la colmena.
Durante cinco años combinó el emprendimiento con proyectos de consultoría, acercándose a la sostenibilidad desde el territorio, las comunidades y los ecosistemas. En 2020 asumió la Dirección General de Earth & Life University, proyecto al que ha dedicado gran parte de los últimos seis años.
A lo largo de sus 13 años de experiencia ha sido fundadora, emprendedora, manager, apicultora, agricultora, académica, consultora, facilitadora y, constantemente, aprendiz. Esa diversidad le ha permitido conectar realidades, disciplinas y personas que difícilmente habría conocido desde una sola especialización.
Hoy busca concentrar sus esfuerzos en la investigación aplicada y la comunicación: generar evidencia desde los propios territorios para tomar mejores decisiones, construir impacto comunitario y comunicar esos aprendizajes para multiplicar su alcance.
Al final, hay un hilo que conecta todo lo que ha hecho: educar.
La Chispa inicial
La curiosidad ha sido uno de los principales motores de Daniela. Muchos de sus proyectos comenzaron desde el desconocimiento, algo que considera una ventaja para observar los problemas desde perspectivas distintas.
La idea de crear una universidad surgió en 2011, a partir de su propia experiencia y desencanto con el sistema educativo. Años después, su trabajo como apicultora terminó de darle sentido al proyecto.
Trabajar con las abejas le permitió observar directamente los efectos del cambio climático y de las actividades productivas sobre los ecosistemas: mortalidad de abejas, alteración de ciclos productivos, enfermedades y desequilibrios entre fauna y vegetación. Fue su primer acercamiento a la sostenibilidad desde el territorio y la práctica.
Más adelante, al liderar un proyecto de consultoría para CONCAMIN con empresas turísticas de la Península de Yucatán, incorporó una perspectiva más estratégica y técnica. Allí terminó de consolidarse una idea: si queremos transformar las empresas, necesitamos formar al talento capaz de acompañar esa transformación.
Su marca: Earth & Life University
Earth & Life University — Universidad de la Tierra y la Vida parte de una convicción: la universidad va mucho más allá de las aulas.
Para Daniela, educar significa construir comunidad, despertar curiosidad, generar preguntas y crear espacios donde las personas puedan experimentar, investigar, aprender, compartir y comunicar.
Su nombre refleja esa filosofía: Earth, para comprender el lugar en el que vivimos y reconocer que somos parte de él; Life, para desarrollar los conocimientos y habilidades necesarios para transitarlo.
La educación, desde esta perspectiva, debe contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas conectándolas con su entorno.
Su misión
Daniela identifica dos desafíos principales: la falta de talento preparado para abordar problemas complejos y la falta de evidencia generada desde los propios contextos latinoamericanos.
Los retos socioambientales son también culturales, políticos, sociales, económicos y tecnológicos. Al mismo tiempo, América Latina continúa utilizando modelos que muchas veces fueron desarrollados para realidades distintas.
Earth & Life University busca responder a ambos desafíos mediante programas de educación superior, posgrados y formación continua. Pero su propósito va más allá de ofrecer programas educativos: busca construir una comunidad de personas capaces de comprender y transformar su entorno.
Su enfoque en sostenibilidad
Para Daniela, la sostenibilidad es la capacidad de sostenernos en el tiempo. Lograrlo requiere combinar cultura, datos, política, tecnología, territorio y comunidad; no existe una única solución.
Esta visión también se refleja en Earth & Life University a través de la descentralización del impacto. El objetivo es que el crecimiento no dependa únicamente del equipo central, sino que alumnado, egresados y facilitadores participen activamente en la expansión y generación de impacto.
La inteligencia artificial y el fortalecimiento del liderazgo de los facilitadores son piezas importantes de este modelo en construcción.
Así, la sostenibilidad no es únicamente algo que la universidad enseña: es también la manera en que busca crecer y generar impacto.
Su visión del futuro
Daniela sueña con un campus presencial en la selva maya, concebido como punto de encuentro de la comunidad y laboratorio vivo para experimentar, investigar y aprender desde el territorio.
Al mismo tiempo, aspira a que Earth & Life University llegue a un millón de líderes y agentes de cambio, proporcionándoles herramientas y habilidades para resolver problemas reales en sus propios contextos.
Ambos objetivos responden a una misma visión: construir una educación que prepare a las personas no solo para comprender el mundo que las rodea, sino para participar activamente en su transformación.
"La naturaleza es el mejor ejemplo de resiliencia."
Cuando las cosas no salen como espera —y en sostenibilidad los obstáculos son muchos—, Daniela vuelve a observar la naturaleza. Ahí encuentra uno de los recordatorios más poderosos: para que exista vida se necesitan millones de semillas, millones de óvulos y millones de espermatozoides, y solo unos pocos logran crear algo.
Para Daniela, esa realidad representa uno de los ejemplos más bellos de resiliencia que ofrece la naturaleza y, al mismo tiempo, uno de los más honestos sobre cómo funciona la vida: no todos los intentos prosperan, pero cada intento forma parte del proceso que hace posible que algo nuevo nazca.
Daniela le recordaría que tiene mucho que aportar, aunque no siempre sea evidente o reconocido. Su experiencia, sus talentos y su forma de ver el mundo tienen valor; la clave está en confiar en ellos y atreverse a dar el primer paso.
Para ella, lo que realmente define a las personas no son solo sus pensamientos o emociones, sino sus acciones. Por eso, cuando aparecen el miedo, la ansiedad o la preocupación, su consejo es moverse: dar un paso, tomar una decisión y actuar.
Y cuando llegue la inseguridad —porque llegará—, también hay que saber pedir ayuda. No es necesario recorrer el camino en solitario. Como Daniela lo resume: “No estamos solas, no estamos locas, no somos pocas”.